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Técnica
Fotografía
de Fauna
Por
© Belén Etchegaray

Foto © Débora
Gardiman / Gentileza Ramón Casares.
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Fotografiar
fauna en libertad es una de las especializaciones más
complicadas y la que nos deparará más sorpresas;
la clave para la obtención de buenas imágenes
de animales silvestres en libertad depende de cuatro factores
fundamentales: conocimiento de lo que se fotografía,
dominio de las técnicas fotográficas, algo
de suerte y mucha paciencia.

Los Esteros del Iberá son un destino soñado
para los amantes de la fotografía de fauna silvestre;
y si uno conoce las técnicas, los animales nos
permiten acercarnos lo suficiente
como para lograr retratos como el de este ciervo de los
pantanos.
Paso
a paso
Cuando salimos
al campo con intenciones de retratar fauna silvestre,
es muy factible que después de una larga jornada
con el equipo a cuestas, regresemos a casa sin una sola
foto que nos guste; es entonces cuando comenzamos a pensar
que “los animales no colaboran”, ya que cuando
por fin logramos verlos, éstos siempre se encuentran
más allá del alcance de nuestros objetivos,
y el porcentaje en que se alejan de nosotros siempre será
proporcional a los metros que nosotros intentemos acercarnos
a ellos.

Esta Bandurria me permitió acercarme
lo suficiente como para realizar ese retrato durante
las horas de la mañana cuando se encontraba alimentandose
frente al lago.
Parque Nacional Nahuel Huapi - Río Negro.
Antes que nada, deberemos dominar a la perfección
el uso de la cámara fotográfica para, de
esa manera, solo centrar nuestra atención en primero
encontrar a los animales y, posteriormente, lograr acercarnos
lo suficiente sin ser vistos y sin que ellos se sientan
amenazados o molestados.
Una vez que dominemos la técnica, nos centraremos
en encontrar a los animales presentes en cada lugar que
visitemos, para lo que será indispensable contar
con algunas guías de la zona, hablar con los pobladores
del lugar y, posteriormente, interiorizarnos del comportamiento
y costumbres de las especies a las que se desea retratar.
No es necesario ser biólogo, ni contar con conocimientos
profundos sobre cada una de las especies, pero sí
tener unos mínimos conocimientos de sus costumbres,
los que sin duda nos serán de mucha ayuda para
saber dónde encontrarlos y cómo actuar frente
a ellos.
Unos prismáticos serán bienvenidos para
realizar visualizaciones previas a cierta distancia, las
que nos permitirán ver qué hay más
adelante, además de permitirnos estudiar el comportamiento
y costumbre de algunas especies.
Llevar anotaciones de lo que vemos es de mucha ayuda,
de esa manera podremos tener control de las costumbres,
horarios de mayor actividad, alimentación, época
de cría, entre tantos otros temas que nos serán
de mucha ayuda para estar prevenidos, saber dónde
buscar y, sobre todo, saber cómo actuar cuando
los encontremos.}
En fotografía
de fauna existen dos técnicas puntuales: el rececho
y el acecho. Veamos de qué trata cada una de ellas:
RECECHO
es la técnica en la que el fotógrafo va
en busca del animal. Es la misma técnica que usan
los cazadores y por esa razón es que también
se la conoce infelizmente como “caza fotográfica”,
con la diferencia –no menor- que las especies sigue
disfrutando de su vida después que el fotógrafo
ha logrado su objetivo y que, para lograrlo, necesitará
de muchas más aptitudes y conocimientos, ya que
no cuenta con miras telescópicas con las cuales
disparar la cámara desde 300 metros de distancia,
y que al hecho de tener que acercarse lo suficiente sin
ser visto, oído u olido, hay que sumarle el hecho
de que antes de disparar debe calcular la luz, buscar
un buen encuadre, enfocar, esperar que esté en
una buena posición, que la luz sea adecuada, que
le brille el ojo, etc. todo eso sin que el animal note
su presencia ni se sienta en peligro.

Zorro de monte. Reserva Natural del Iberá,
Corrientes.
Cómo actuar cuando los encontramos
Dependiendo
de la especie la actitud a tomar sufrirá algunas
modificaciones, pero en general y cuando se trata principalmente
de mamíferos grandes, lo mejor es tratar de colocarse
de manera que el viento nos sea favorable, de esa forma
no seremos “olfateados” incluso antes de que
nosotros lleguemos a visualizarlos o notemos su presencia.
Fotografiando carpinchos en el camino a
Colonia Carlos Pellegrini - Corrientes.
© Belén Etchegaray
Se recomienda acercarse cuando éste está
comiendo o en los momentos en que no nos mira y siempre
con movimientos muy lentos, haciendo el menor ruido posible
y agachado para que de esa manera, no se sienta amenazado.
En el mismo momento en que demuestre malestar, incomodidad
o nerviosismo, deberemos detener la marcha y esperar a
que se tranquilice y se acostumbre a nuestra presencia;
de no llegar a suceder, siempre es mejor retirarse y esperar
por una mejor oportunidad.
A poca distancia, lo mejor es moverse a ras del suelo,
de esa forma lograremos que se quede tranquilo y sin sentirse
invadido o en peligro.

Gentileza © Pancho R.
Paz
La técnica de rececho, se puede practicar a pie,
o bien por medio de algún tipo de movilidad (lancha,
coche, caballo, etc.), en algunos casos correremos con
la ventaja que ciertos animales (sobre todo las aves)
están acostumbrados a los ruidos y movimientos
de los coches, por lo que no se verán afectadas
por nuestra presencia; eso sí, es muy factible
que cuando detengamos la marcha del coche éstos
se vuelen, para lo que tendremos que tener mucha paciencia.
©
Belén Etchegaray

Gentileza © Pancho R.
Paz
La segunda
técnica se denomina ACECHO y es
la que el fotógrafo espera que los animales se
acerquen a él, generalmente dentro de escondites
o "hides". Para esto es fundamental e imprescindible
tener mucha paciencia y hacer un estudio previo de las
costumbres de cada animal, de lo contrario podrá
pasar días enteros a la espera, sin obtener un
solo buen resultado.
Cómo pasar desapercibidos
El
hide
Los hide o escondite, no es otra que una carpa de dimensiones
variables, de colores ocres, verdes y tierra en la que
el fotógrafo se mantiene a la espera durante largas
jornadas.
La primera ventaja de trabajar en un hide es que no se
perturba la vida del animal. La segunda es la posibilidad
de trabajar sentado con el objetivo montado en un trípode,
lo que permite obtener fotos de mayor calidad o condiciones
de luz más complejas.
Por otro lado, los principales inconvenientes son el tiempo,
dado que no pueden armarse rápidamente, la espera
requiere de mucha paciencia y los encuadres en las fotografías
muchas veces serán similares al no poder cambiarse
de lugar.
Para tener buenos resultados, es recomendable colocar
los hides en lugares estratégicos y durante varios
días antes del día al que decidamos hacer
nuestra sesión de fotos, de esa manera las especies
se acostumbrará a su presencia y continuarán
actuando normalmente sin verse molestados.
En el mercado se pueden encontrar variados modelos de
hides, pero si su economía no le permite acceder
a uno de ellos, se los puede fabricar caseramente con
un poco de ingenio y creatividad.
Por otra parte, existen diferentes tipos de escondites:
Naturales: construidos con las ramas
del lugar y atadas entre sí; éstos son
complicados de construir, dañan la vegetación
y es casi imposible que no que queden espacios donde
el animal pueda percibir los movimientos del fotógrafo.
No son recomendables.
Escondites o miradores fijos: algunos
parques y reservas cuentan con miradores fijos colocados
en lugares estratégicos desde donde se puede
tener una buena vista. Tienen a favor que los animales
ya están acostumbrados a ellos y que el fotógrafo
no tiene que estar trasladando los materiales para esconderse.
En contra tienen que generalmente están construidos
con intención de ser utilizados para solo avistamientos,
por lo que un 300 o 400 mm no nos será suficiente.


Miradores fijos en el Parque Natural
Pedro Luro, La Pampa
© Belén Etchegaray
Parapetos: son telas camufladas donde
solo se tapa la cara frontal, principalmente útiles
a orilla de lagunas, en un bosque o frente a alguna
cueva. Son especialmente cómodos porque el fotógrafo
está al aire libre. La contra es que al estar
al aire libre, es muy factible de ser visto.
Redes de camuflaje: una simple capa
de tela camuflada logrará que nuestra figura
no se sienta como una amenaza.
©
Belén Etchegaray
El coche:
es muy útil para fotografiar animales cerca
de las rutas y caminos rurales, aunque a veces
las aves se espantan con facilidad cuando detenemos
el coche.

©
Belén Etchegaray
A
la hora de congelar la acción en la naturaleza,
es fundamental adelantarse a los hechos que uno
presiente o sabe que van a ocurrir, eso sumado
a unos buenos reflejos harán que logre
detener en el tiempo milésimas de segundos
que rara vez se vuelvan a repetir.

Gaviota cangrejera en el lago Nahuel
Huapi (Río Negro), un instante antes de sambullirse
para alimentarse.

Mono Caí (Misiones) saltando desde
un árbol.

Aguilucho colorado (Corrientes) en el
mismo instante en que emprende vuelo.

Biguá (Corrientes) despegando
de una palmera.

Mono Carayá colgado y jugando
desde lo alto.
Esteros del Iberá, Corrientes.
CONSEJOS
UTILES
-
Cuando visualice un animal, deje la mochila en un lugar
que después pueda encontrarse con facilidad,
de esa manera podrá acercarse más cómodamente
y sin hacer ruido. Muchas veces ésto, evitará
poner en riesgo el resto del equipo, sobre todo en zonas
donde haya mucha agua.

©
Patricia Mancilla Iglesias

©
Belén Etchegaray
- Si le quedan pocas fotos en la tarjeta, cámbiela
antes de comenzar a acercarse, en los pocos minutos
que pueda demorarse en cambiar la tarjeta, puede perderse
fotografías que no se volverán a repetir.
- No espere a estar cerca del objetivo para comenzar
a disparar, es muy posible que cuando quiera acercarse,
el animal se aleje. Asegure la foto y después
continúe acercándose cuando éste
no lo mire; en la medida que se acerca siga tomando
fotos cada dos o tres pasos hasta llegar a una distancia
prudencial.

©
Ramón Casares
- La velocidad de obturación debe ser proporcionar
a la distancia focal de su objetivo, de esta manera
si está utilizando un 400 mm, utilice velocidades
de 1/500 para evitar fotografías movidas. Si
la luz no es suficiente, aumente los ISO o apoye la
cámara en monopie, piedra, tronco o cualquier
otro soporte.
- Una vez que haya logrado su foto, busque una composición
diferente, no repita la misma foto.


©
Belén Etchegaray
- Estar atento a la actitud del animal, y adelantese
a lo que vaya a ocurrir. Si nota que éste se
pone nervioso o inquieto, deténgase hasta que
se tranquilice.
- La mayor actividad se realiza a la mañana temprano
y al atardecer, y es cuando mejor luz tendremos.

©
Belén Etchegaray
©
Belén Etchegaray
- Busque que el sol le de brillo en el ojo, eso le da
vida a su fotografía.
-
Si ha logrado su toma, retírese del lugar de
la misma manera en que llegó, de modo que su
presencia siga pasando desapercibida.
- Aprenda a sacarle provecho a los días nublados
retratando aquellas especies que con buena luz podrían
complicar la toma. Aproveche los contraluces (las siluetas
suelen dar motivos llamativos).
- Si desea realizar fotografía de especies nocturnas
(vizcachas, lechuzas, etc.) coloque una linterna pequeña
sobre el lente, de esa manera se le facilitará
hacer foco en la oscuridad.

©
Ramón Casares
-
Cuando encuentre fauna en actividad, intente la técnica
de "barrido", se pueden conseguir tomas muy
interesantes.

LA
TECNICA PERSONAL
Aves
en vuelo

Salvo
que la presencia del ave se me presente sorpresivamente,
suelo seguirla con el lente desde que se ve realmente
pequeña en el visor, realizando enfoques paulatinos
en la medida que se acerca. Una vez que tiene un tamaño
considerante en el visor, comienzo a hacer disparos.
Si el ave viene de frente, los disparos de la cámara
son de a uno, intentando una composición atractiva
y que el ave entre completa. Cuando ésta se presenta
perpendicular, eventualmente realizo tomas en ráfaga
para, de esa manera, asegurarme que alguna de las tomas
el ave salga con las alas en una buena posición
y sin taparle la cabeza.
Mamíferos

Una
vez visualizado, me quedo de cuclillas un tiempo hasta
asegurarme que mi presencia no lo intranquiliza; cuando
noto que sigue alimentándose voy acercándome
despacio realizando fotos de a poco (dos pasos, una
foto).
Luego de obtener las imágenes buscando diferentes
encuadres, intento lo más complicado: acercarme
lo suficiente para realizar un retrato, para lo cual
continúo con esta técnica hasta estar
lo suficientemente cerca, momento en el cual trato de
mantenerme a la altura del animal y lo más quieta
posible.
No son muchas las veces en que logré acercarme
tanto que el lente no hacía foco, pero cuando
así sucedió dejé la cámara
en el piso y me dedique a disfrutar de ese momento mágico
en que el animal y el hombre conviven sin sentirse amenazados.
Culebras

Las
serpientes merecen todo nuestro respeto, por lo que
no suelo acercarme hasta estar completamente segura
que se trata de una especie que no es peligrosa, como
es el caso de esta culebra verde que se encontraba asoleándose
en un camino a la mañana temprano.
Si no se siente agredida, se quedará quieta y
nos permitirá realizar tomas como ésta
en donde me puse panza al suelo para lograr un ángulo
a la altura del ella.
La
acción

Esta
toma de un pecho amarillo atacando a un aguilucho
pampa, la realice parada en una lancha desde donde
venía siguiendo el vuelo del aguilucho, al
momento de disparar apareció en acción
el pecho amarillo saliendo registrado en la toma de
esta manera; lo que demuestra que la técnica
debe estar acompañada siempre de una alta dosis
de suerte que nos permitan registrar momentos de acción
como éste.
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