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Fauna
Argentina y del mundo
Oso Andino
El
oso oculto en las selvas andinas
(tras sus rastros en Argentina)

©
Fernando Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
Por © Fernando Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
Facultad
de Ciencias Naturales - Escuela de Biología - Universidad Nacional
de Salta
RED TREMARCTOS - (Red Mundial de Especialistas en Oso Andino)
Introducción
El Juco, oso andino ó
de anteojos Tremarctos ornatus es el único úrsido (familia
de los osos) presente en América del Sur. Se ha incluido en el
Apéndice 1 de CITES (Convención Internacional de Tráfico
de Flora y Fauna Amenazadas) desde 1977, y la Unión Internacional
para la Conservación de la Naturaleza lo ha clasificado como
Vulnerable a Nivel Mundial desde 1994. En la actualidad se confirmó
que distribución de la especie, abarca: los bosques nublados
tropicales y subtropicales de los Andes en Venezuela, Colombia, Ecuador,
Perú, entre ellos el límite político internacional
entre Bolivia y Argentina. Vive entre los 250 y 4250 metros sobre el
nivel del mar (m.s.n.m).

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Belen Etchegaray
La cacería, es una de las causas más importantes de la
disminución poblacional del oso; los pobladores locales lo cazan
para su subsistencia, por predación de ganado infrecuentemente,
a cultivos de maíz y caña de azúcar ó por
considerarlo peligroso para el ser humano asociado a razones culturales
(uso de sus partes para medicina tradicional y creencias místico
– religiosas).
La expansión de la frontera pecuaria, es una de las causas últimas;
que contribuye al declive poblacional del oso; a través de la
fragmentación y la pérdida de su hábitat. Además,
sus bajas densidades naturales en muchas regiones, baja tasa reproductiva,
largo período de dependencia parental y reducida variabilidad
genética, son considerados factores de riesgo ante la reducción
del hábitat natural de la especie ó la caza continuada
de ejemplares.

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Belen Etchegaray
Se considera al oso de
anteojos, como especie focal, pues requiere para sobrevivir grandes
distancias, es buen indicador del estado de conservación de su
hábitat y por su requerimiento especializado de dieta. Garantizando
su supervivencia, se asegura también la de muchas otras especies
nativas de la región, al protegerse grandes áreas interconectadas.
Como así mismo, la manutención de las cuencas hídricas
y los regímenes pluviométricos naturales de un área
determinada.
El noroeste argentino es un importante centro de diversidad biológica
y endemismo (especies que están presentes solo en está
región del globo únicamente); así también
es un importante corredor biológico, para muchas especies de
mamíferos.
Particularmente entre los grandes carnívoros, que por sus requerimientos
de hábitats en buen estado de conservación: lo han convertido
en un área potencial a futuro de sostener poblaciones viables
de los mismos. Sobretodo en el Ecosistema de las Selvas Tucumano-Oranense
ó Yungas. Uno de los ecosistemas más ricos en mamíferos
de Argentina, con 9 ordenes, 25 familias, más de 90 géneros
y 110 especies descriptas actualmente.
Es en está región donde la presencia del más grande
y representativo carnívoro de los Andes Tropicales Surámericanos,
ha resultado polémica desde la segunda mitad del siglo XX. Sin
estudios de campo serios que lo corroboren; a pesar de algunos reportes
antiguos, por pobladores. El Oso Andino, se ha mantenido como un mito
siempre presente en el imaginario popular andino del norte del país.
El del tenebroso y maligno “Ucumar”, raptor de humanos.
Habitante omnipresente de la hostilidad, terror y misterio que representan
las Selvas Andinas, en la cosmovisión del hombre andino.
Sin embargo, fue recientemente
que se ha determinado la presencia de la especie en territorio argentino,
mediante el levantamiento de indicios indirectos de su presencia (huellas,
arañazos en árboles, heces, etc.). Y donde actualmente
se está llevando a cabo un estudio más exhaustivo, para
determinar su distribución actual y demostrarla a cabalidad.
El Oso Andino, Diagnosis.
El oso andino, es el cuarto
en tamaño de entre las demás especies de osos existentes
actualmente. Y el único, presente en el Neotrópico (Región
biogeográfica terrestre, que se extiende desde Centroamérica
a América del Sur). Tienen un cuerpo macizo y grueso, de extremidades
cortas y manos y patas anchas. La cabeza, es cuadrangular con un hocico
ancho y corto. Posee un pelaje espeso y negro, aunque hay también;
formas pardas y pardas-rojizas infrecuentemente. El hocico, es pardo
blancuzco, alrededor de los ojos; presenta manchas circulares blancas
simil a “anteojos” y que se extiende por la quijada, garganta
y pecho.

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Belen Etchegaray
T. ornatus, comparte con
las demás especies de úrsidos el hueso lacrimal reducido
hasta constituir un anillo vestigial alrededor del foramen naso-lacrimal.
Las bulas pequeñas y aplanadas. La Presencia de hueso peneal.
A diferencia, de las otras
especies, presenta 13 pares de costilla (un par más que los otros
osos presentes en el mundo), tiene el hueso naso-maxilar más
corto e insertos en él largos molares y premolares; y una desarrollada
musculatura mandibular, especializada para la herbivoría. La
fórmula dental, es tradicional entre los úrsidos, cuenta
con 42 piezas (i3/3, c1/1, p 4/4 y m2/3). El número cromosómico
es único entre los osos; 2n=52 (lo que significa que presenta
52 pares ó juegos de cromosomas en cualquier célula somática,
o sea dos veces más que en los gametos o células sexuales).
El Macho tiene una altura
hasta la cruz de 0,80 metros, y una longitud corporal de 1,40 metros.
Y las hembras con una longitud de 1,20 metros a la cruz, erguido sobre
sus cuartos traseros llegan a tener hasta 2,00 metros de alto. Siendo
un 50% mas grande los machos, que las hembras. Pesando de entre 70 a
150Kg los primeros; y 60 Kg. las hembras.
Historia Natural
El Oso, es primordialmente
solitario, aunque hay reportes de grupos sociales de hasta 9 individuos
comiendo cactus Opuntia spp.; en época de fructificación
en Perú. Se encuentran activos tanto de día como de noche.
Son úrsidos muy crípticos, difíciles de observar
debido a la preferencia de habitats primarios inaccesibles, y la pobre
visibilidad en los mismos; por la presencia constante de niebla, características
de estas unidades.

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Fernando Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
Los machos adultos tienen
un territorio exclusivo ó área de vida alrededor de 65km2
mientras que las hembras adultas poseen un área de 15 a 20 Km2,
que se superponen entre ellas parcialmente dentro del área de
un macho residente.
Ejecutan una amplia gama
de vocalizaciones - el nombre vulgar “ucucu” se aproxima
a la voz gutural más característica del oso – y
señales visuales (el arañazo y/o descortezado de troncos
de árboles) y odoríferas mediante las cuales interactúan
socialmente con sus congéneres. Ya sea como indicativo de presencia
y territorialidad ó búsqueda de pareja durante el estro
(celo). Las que realizan a través de las glándulas cebáceas
del lomo, los machos, odorizando elementos del bosque(como troncos de
árboles, piedras grandes) mediante el restregado de su dorso
en ellos, como indicio de territorialidad hacía otros machos.

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Fernando Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
Son además, excelentes
trepadores, y pasan bastante tiempo sobre el dosel arbóreo, donde
construye “encames o nidos” constituido por las mismas ramas
y hojas del árbol donde lo establece; ó en el suelo con
ramas y hojarasca siempre cerca de una fuente temporal de alimentos.
También son muy buenos nadadores, teniendo preferencia por crestas
montañosas y cuerpos de aguas permanentes u estaciónales.
Su dieta es variada; come
bromelias (Bromelia spp; Tillandsia y Guzmannia spp.); pseudobulvos
y la médula meristemática de bambúes, entre otros.
Adicionalmente el oso, consume insectos, roedores, aves, cérvidos
y miel de abeja.
Los principales enemigos
naturales, aparte del hombre; son el Jaguar (Panthera onca) y el Puma
(Puma concolor); que depredarían cachorros y subadultos en dispersión
primordialmente el jaguar.
La madurez sexual, se
alcanza en el oso a los 4 – 5 años de edad y en hembras
a los 3 – 4 años. Pero esto, es diferencial dependiendo
de la disponibilidad de alimento y talla alcanzada.
El celo, suele ser anual y dura una semana.
Es monoéstrico (tiene un solo periodo de celo al año),
lo cual es tradicional entre los úrsidos. En cautiverio, ocurre
en los primeros meses del año (Febrero – Julio). Las cópulas,
tienen una duración de entre 12 a 45 minutos y pueden extenderse
durante toda la semana que dura el estro, observándose hasta
5 cópulas en un solo día.
La gestación es variable, debido
a la implantación tardía del cigoto en la pared uterina
de la hembra gestante, la que se estima entre 160 a 250 días.
No obstante, debido a la dilatada fase de implantación se reduce
a solo 65 días. Al nacer las crías, pesan entre 275 a
380 gramos y miden de 25 a 35 cm. de longitud corporal.
Tras sus rastros, en Argentina:
La investigación
biológica y ecológica, de la especie en vida silvestre,
se encuentra aún en estado incipiente. No obstante aunque, los
avances en estos campos implicaría que otros más remotos,
como el conocimiento de su distribución global; estarían
agotados. Aún, se están explorando nuevas regiones en
búsqueda de indicios de su presencia. Como es el caso del Sur
Boliviano, y la región del Darién en el límite
entre Colombia y Panamá.

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Fernando Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
Particularmente esta es
la situación, en las selvas nubladas del noroeste argentino.
Donde el oso andino, es conocido desde tiempos históricos por
comunidades Kollas, y Gauchos (Criollos); que residen en el área
y es denominado: Juco, Ucumar/i, Uco/a, Ucuco (todos estos vocablos
en quechua, son sinonimias de oso) ó Panda Criollo. Sin embargo,
la mayoría de los pobladores se han referido a la especie como
un homínido. Y como en otras referencias de su distribución,
lo han considerado peligroso ó “maligno” por la incierta
presunción de que son capaces de raptar y violar seres humanos.
Lo que le ha valido la denominación de “Mono Violador”,
adicionalmente. Estas actuales creencias del imaginario popular, degeneraron
la antigua cosmovisión de entidad protectora del oso en los Andes
Tropicales; de los pueblos originarios durante la conquista española,
con la asimilación del concepto del oso raptor, propia del oso
pardo (Ursus arctos) de los Pirineos.
Mediante una serie de exploraciones,
realizada los últimos años en áreas de Selva Tucumano
– Oranense ó de Yungas, en Salta y Jujuy. Se ha determinado
la presencia de T. ornatus en territorio argentino. Obteniéndose
indicios indirectos de la ocurrencia de esta, mediante el levantamiento
de huellas, en el Norte de Salta en 2004. Aparte del levantamiento de
señales de bromelias comidas, heces y arañazos en árboles,
en la misma zona; en Enero del 2006. Y reportes puntuales de pobladores
locales.

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Fernando Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
En Jujuy, la especie fue
reportada dentro del mismo corredor biológico que se comunica
con el noreste salteño. Estos registros preliminares, permitieron
la reciente inclusión de Argentina, en La Lista Roja de Especies
Amenazadas de IUCN como país con distribución del juco.
Además, de constituir el Complejo Ecorregional Andes del Sur
(Sur de Perú, Bolivia y últimamente Argentina); clasificación
con fines investigativo y de conservación para la especie, desarrollada
por la UICN y la World Conservation Society (WCS).
Aunque, se ignora el tamaño
de la población del juco, en el país. Su población
sería relictual, ó sea de muy bajas densidades.
Los pobladores han reportado,
la incursión del oso en plantaciones de maíz (las cuales
consume), en zonas de selva alta. Y aparentemente, además en
su dieta el uso de los rizomas acidulados de la “Querusilla”
(Gunnera spp.), bromeliáceas y de peces siluriformes; en las
cuencas altas de los ríos.

©
Belen Etchegaray
Por fin, se ha iniciado
un Programa de Evaluación Rápida (RAP, por sus siglas
en inglés); con el objetivo de determinar la distribución
del Oso Andino actualmente, como el de cuantificar su tamaño
poblacional y las amenazas para su sobrevivenvia en Argentina. Lo cuál
es de singular importancia global, para su conservación en el
extremo austral de su distribución.
© Fernando
Del Moral y Fátima Imarú Lameda.
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