Fauna
Argentina y del mundo
Condor
andino:
El señor de los Andes

Por
© Belén Etcehagaray / FNA
Fotografías
© Florencia Jorba / Bioandina

© Florencia Jorba / FNA
El cóndor
andino (Vultur gryphus ) no nació para cazar, atacando animales
vivos muy eventualmente. Estos pecadillos circunstanciales bastaron
para que se ganara el odio de los ganaderos quienes lo acusan de "bicho
dañino", con más prejuicio que razón. A esta
amenaza se le suman su baja tasa de reproducción, las transformaciones
a la que está expuesta su hábitat, la sustancial disminución
de las especies silvestres y domésticas de las que se alimenta,
el ser tomados como blanco de inescrupulosos cazadores y el envenenamiento
por ingestión de carroña envenenada, son sólo algunas
de las causas que explican porque esta magnifica ave esta al borde de
la extinción a pesar de la protección legal de la que
goza.
Países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia,
han sufrido una disminución marcadamente significativa. Afortunadamente,
desde 1991 un equipo de biólogos del Zoo de Buenos Aires, está
realizando una interesante experiencia criando pichones para reintroducirlos
en sus ambientes naturales que, sin dudas, ayudará a que el cóndor
andino vuelva a volar en los lugares en donde desapareció.
En la naturaleza, una pareja de cóndores pone un huevo cada dos
o tres años. En cautiverio, mediante la técnica de puesta
múltiple implementada por los especialistas, se logran varias
puestas anuales. De esta manera, se logra optimizar el ciclo reproductivo
natural de esta especie.


© Bioandina
Una vez retirado el huevo, se lo incuba durante dos meses en el Centro
de Incubación Artificial del Zoo de Buenos Aires, donde se sigue
su desarrollo con mucho cuidado hasta su nacimiento. Cuando el pichón
pica la cáscara para nacer, es asistido por profesionales para
minimizar los peligros de esta etapa.
Una vez nacidos, son alojados en nurserys especiales donde no tienen
contacto con la presencia humana. Durante los dos meses siguientes,
se lo alimenta y asiste utilizando títeres de látex que
se constituyen en sus padres adoptivos para asegurar el reconocimiento
de su especie y a través de ellos se los alimenta, cría
y ofrecen los cuidados necesarios.

© Bioandina
Aproximadamente al año de vida, pasan al recinto externo; en
él, y en compañía de cóndores adultos que
cumplen el rol de maestros, permanecen hasta que hallan completado el
plumaje juvenil, donde son trasladados a la plataforma silvestre de
liberación.

© Bioandina
Antes del esperado momento, se les coloca en sus alas transmisores satelitales
para poder monitorear el desarrollo y la adaptación al medio.
Así, se conocen nuevos aspectos biológicos y de comportamiento
que ayudan, a tomar otras decisiones para la conservación de
estas fabulosas aves.
© Belén
Etchegaray/ FNA