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Destinos
Recomendados
Punta
Delgada
Tierra de elefantes
Chubut

Fotografías: Belén Etchegaray / Ana Ponce
Luego
de visitar Puerto Pirámides, nos dirigimos hacia el faro
Punta Delgada donde nos dispusimos a pasar una noche en el hotel
de campo ubicado al borde del océano sobre un acantilado
repleto de bellezas escénicas.

Faro
Punta Delgada, hotel de campo.
foto: © Belen Etchegaray
Esta zona –propiedad de la Armada Argentina- posee un faro
de 14 metros de alto construido en 1904 en este punto estratégico
con la idea de proteger a los barcos de las restingas; estas forman
una amplia costa de piedra de un verde intenso que, cuando es
cubierta por la marea alta, representan un grave peligro para
los marinos que navegan el Atlántico Sur.

Restingas.
foto: © Belen Etchegaray
En sus comienzos la zona también funcionó como escuela
de fareros, correo y telégrafo.

Faro
Punta Delgada..
foto: © Belen Etchegaray

Faro
Punta Delgada al amanecer.
foto: © Belen Etchegaray
Tierra
de elefantes
El Arenal es una playa exclusiva del hotel y cuenta con la particularidad
de concentrar la mayor población de elefantes marinos con
crías en la época de primavera. Dada la sensibilidad
de este ambiente, guardaparques y guías especializados
solo permiten el acceso a un grupo reducido acompañado
de un guía.

Vista
panorámica de la playa El Arenal.
foto: © Belen Etchegaray
Para llegar hasta la colonia, hay que pasar el faro y luego de
un punto panorámico desde donde se puede divisar la costa
en altura, comienza una escalera que nos lleva hasta la playa.

Mirador.
Punto panorámico.
foto: © Belen Etchegaray
Al transitarla es probable que los mamíferos se sientan
amenazados o intimidades, por lo que nos recomendaron caminar
agachados.

Acercamiento
a una hermbra.
foto: © Belen Etchegaray

Macho
descansando al sol.
foto: © Belen Etchegaray

Playa
y acantilados.
foto: © Belen Etchegaray

Macho
descansando en el agua.
foto: © Belen Etchegaray
Los machos comienzan a llegar desde Agosto para ubicarse en toda
la costa de Península Vades, desde Punta Norte hasta Punta
Delgada; allí delimitan y protegen su territorio donde
esperan la llegada de las hembras para formar su harem.


Secuencia
de pelea entre machos.
foto: © Belen Etchegaray

foto:
© Belen Etchegaray

foto:
© Belen Etchegaray

foto:
© Belen Etchegaray

foto:
© Belen Etchegaray
Un macho adulto tiene entre 10 y 13 años de edad, aunque
hay machos más jóvenes que no dudan en intentar
acaparar parte del territorio de otro adulto a fuerza de sonidos
intimidatorios, empujones, golpes y mordiscos.
Los más jóvenes generalmente quedan relegados a
las periferias de los harenes ya que no tienen el tamaño
ni la experiencia suficiente para competir con los adultos, allí
esperan a una hembra distraída los acepte para procrear.
Los
machos se caracterizan por alcanzar un peso de 3.000 kilos y llegan
a ser cinco veces más grandes que las hembras, además
poseen una gran trompa la que va creciendo con el paso de los
años.
Las hembras llegan preñadas del año anterior. El
lugar presenta un ecosistema óptimo para que cada hembra
dé a luz a un cachorro por año que al nacer lucirá
un pelaje oscuro y un peso de unos 40 Kg, llegando a 130 kg al
final de su corta lactancia de tres semanas, en que la madre finalmente
regresa al mar para alimentarse. Luego las hembras serán
nuevamente fecundadas por el macho para parir al año siguiente.

Grupo
de hembras con dos crías.
foto: © Belen Etchegaray

Hembra
con cría.
foto: © Belen Etchegaray

Hembra.
foto: © Ana Ponce

Hembra.
foto: © Ana Ponce
Si bien se los ve algo torpes al moverse en tierra, en el agua
son unos expertos nadadores. Pueden mantenerse sumergidos por
2 horas sin salir a respirar a la superficie, contando con un
record de llegar a los 1500 metros de profundidad.
Las antiguas culturas locales los integran a la mitología,
diciendo que antiguos navegantes que avistaron a los elefantes
en la costa patagónicas, las habrían confundido
con diosas del mar. Punta Ninfas –al sur de Península
Valdés- pudo haber recibido este nombre por la presencia
de estas “beldades” asoleándose entre el mar
y los acantilados.

Hembra.
foto: © Belen Etchegaray
En
Península Valdés sólo se puede ver a los
elefantes hasta fines de noviembre ya que, luego de 3 meses, vuelven
a las Islas Malvinas, Georgias, Orcadas y Sándwich del
sur, donde pasan el resto del año.
En
esta playa, los elefantes marinos son estudiados por el Centro
Nacional Patagónico, en cual tiene su sede en Puerto Madryn.
La fácil accesibilidad de la costa y el hecho de no poseer
alambrados, ni miradores específicos, hacen que El Arenal
sea elegido como uno de los lugares más propicios para
compartir el hábitat con los elefantes marinos.
Para quienes imaginan lagos e inmensas montañas teñidas
de manchones verdes de vegetación, llegar a Punta Delgada
es conocer una Patagonia diferente.

Vista
de la estepa desde el faro.
foto: © Belen Etchegaray
Sus interminables kilómetros de inmensa soledad guardan
una estepa árida pero llena de vida donde una gran diversidad
de fauna como guanacos, zorros grises, choiques, maras y armadillos
nos sorprenderán viviendo en una tierra que, a simple vista,
parecería no albergar ningún tipo de vida animal.

Liebre
europea.
foto: © Belen Etchegaray

Choique
foto: © Belen Etchegaray

Mara
patagonica.
foto: © Belen Etchegaray

Elefante
marino.
foto: © Ana Ponce.
El
Faro Punta Delgada encierra incontable motivos fotográficos,
desde la vida y actividad de los elefantes marinos, pasando por
sus increibles paisajes y fauna, hasta los detalles de la costa
donde algas, conchas, cangrejos y demas formas del océano
le ofrecerán una cantidad inimaginable de temas fotográficos.

foto: © Belen Etchegaray

Algas
foto: © Ana Ponce.

foto: © Belen Etchegaray

foto: © Ana Ponce.

Camioneta
al borde del acantilado
foto: © Belen Etchegaray

COMO
LLEGAR
Después de ingresar a la Reserva Natural Península
Valdés, se continúa en dirección a Puerto
Pirámides 70 km. más hasta llegar al hotel Faro
Punta Delgada.
SUGERENCIAS
Alojarse en el Hotel de campo al menos dos días para poder
disfrutar de este ambiente natural que va cambiando en las diferentes
horas del día.
Imperdible la noche o el amanecer desde el mirador del faro.
Lleve baterías de repuesto cargadas. La estancia cuenta
con luz eléctrica solo en horas de la noche.
EQUIPO
RECOMENDADO
Objetivos largos para fotografiar fauna. Granangular para paisajes.
Macro para detalles. Tripode. Cable disparador y trípode
para fotografía nocturna.
AGRADECIMIEMTOS
Agradecemos a Cynthia y Roxana del Hotel de Campo Faro
Punta Delgada por la cordialidad que nos brindaron antes
y durante nuestro viaje, así como por la buena predisposicion
y la confianza de permitirnos realizar las fotografías
de elefantes marinos que ilustran este artículo
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