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Cascada
mágica

Por
© Bruno Moretti
Lograr una
cascada “sedosa” (como se lo suele llamar en la jerga) tiene
por propósito dar a la caída de agua un aspecto irreal y
bastante atractivo artísticamente, lo cual podemos lograr aplicando
algunas técnicas bastante sencillas.
Luego de encontrar el encuadre adecuado y una composición que nos
satisfaga debemos tomar en consideración algunas cuestiones técnicas
para lograr ese efecto sedoso en el agua.
Lo que genera ese efecto sedoso es el movimiento del agua, lo cual se
logra básicamente con tiempos largos de exposición. ¿A
partir de cuánto podemos considerar que el tiempo de exposición
es lo suficientemente largo? A partir de 1/20 de segundo de retardo del
obturador el agua comienza a dar esa apariencia sedosa.
Lógicamente es necesario contar con un trípode y con condiciones
de luminosidad adecuadas, ya que, por ejemplo, a la luz del día
no sería posible bajar tanto la velocidad a menos que contemos
con algún filtro de densidad neutra (al menos un ND8) para poder
bajar la luminosidad ambiente y lograr mayores tiempos de exposición.
En el caso particular de esta fotografía, fue realizada luego del
anochecer y con luna llena, lo cual genera ese efecto que nos hace pensar
que es de día, con luces y sombras.
El tiempo de exposición fue de 20 segundos y la apertura de diafragma
a f2.8 con un ISO 200 (lo mínimo que permite esta cámara).
La cámara es una Nikon D50. El objetivo utilizado en esa toma fue
un Sigma 28-70mm F2.8-4.5, en este caso a 28mm. Trípode Manfrotto.
La fotografía fue tomada en formato RAW y luego procesada con Apple
Aperture, donde se corrigió el enfoque digital (que siempre debe
corregirse para tomas en RAW) y se hicieron algunos ajustes de contraste
y color para lograr una vista prácticamente idéntica a la
que se exponía ante mis ojos en aquel momento.
© Bruno
Moretti
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